Aulas de Infantil convertidas en espacios interactivos, creativos y estimulantes para potenciar el desarrollo cerebral de los alumnos

La renovación, el dinamismo y el enfoque en los estudiantes, atendiendo a sus intereses y desarrollo evolutivo, son imprescindibles en educación y es lo que nos ha llevado a un cambio de mejora en nuestro centro. Acabamos de terminar el curso escolar más complejo en muchos años de enseñanza. Hemos aprendido mucho sobre nuestros niños: nos ha sorprendido su capacidad de adaptación, su facilidad ante la tecnología y también cómo algo motivante en un principio acabo resultándoles aburrido. Por eso, tras estos meses de aprendizaje, hemos decido dar un cambio a nuestras aulas de Infantil para recurrir más a la imaginación, la creatividad y potenciar los diferentes tiempos de desarrollo cerebral de cada niño.

Partiendo de la base del neurodesarrollo, un proceso activo que se produce a través del intercambio de experiencias con el medio ambiente y que genera el desarrollo del sistema nervioso y sus funciones cerebrales, hemos creado espacios que inciten al aprendizaje a través de la motivación y las experiencias, con una verticalidad desde la clase de un año a final de etapa, buscando la mayor estimulación cognitiva, motora y sensitiva, sin dejar de lado la creatividad, la imaginación y la inteligencia emocional. Todo mediante un aprendizaje lúdico, es decir, que al cruzar la puerta de su clase vean un lugar acogedor y divertido en el que aprender sea algo que «no requiere esfuerzo», que les apetece.

Para llevar a cabo esta mejora hemos investigado y valorado los tipos de metodología educativa existentes (Walford, Montessori, Reggio Emilia, método tradicional…), integrando aquellas ideas que más nos gustan para lograr un proyecto educativo excepcional.

El primer paso de este proyecto ha sido la creación de un ambiente acogedor y llamativo para los niños, teniendo en cuenta sus centros de interés y el desarrollo de la personalidad. La ambientación de la clase de los más pequeños es pura fantasía, un aula donde los peques puedan sumergirse en la experimentación y la estimulación sensorial. Para el grupo de tres años, la ambientación escogida han sido los animales: una selva a través de cuyos animales y naturaleza comenzaremos a trabajar los valores. El mundo y las culturas será el ambiente en el que crecerán nuestros alumnos de cuatro años, cuyos pilares serán la integración y el respeto. Para acabar la etapa de Infantil y prepararlos para la nueva etapa de Primaria, los alumnos de cinco años se desenvolverán en una ciudad, poniendo en práctica todo lo aprendido en cursos anteriores y ampliándolo con dinámicas de trabajo en equipo y habilidades sociales.

17 / 12 / 20